Nuestra Historia

Lanzas, azúcar y héroes gauchos

Los orígenes de la propiedad de estas tierras pueden rastrearse hasta 1609, casi treinta años después de la fundación de la ciudad de Salta, pues existe un documento con esa fecha donde aparece Juan Vázquez de Tapia como el primer titular. La estancia que éste había fundado se llamaba Las Lanzas, nombre que viene de un árbol de la región con los cuales se construían los ejes de las carretas. Desde ese entonces, entre enajenaciones y herencias, estas tierras pasaron por las manos de muchos propietarios, entre los que figuran varios antepasados de Darío Felipe Arias Cornejo.

A mediados del siglo XVIII, Juan Adrián Fernández Cornejo, coronel de milicias, nacido en Lucumba, Perú, había llegado a Salta con la misión de expulsar a los jesuitas y se quedó como beneficiario de una extensa merced real situada en esta región, a la que denominó Hacienda de Campo Santo.

En 1760, Juan Adrián Fernández Cornejo inició las primeras plantaciones de caña de azúcar en la región, y poco después puso en funcionamiento un trapiche que esbozó la futura industria azucarera salteña y la confirmó después con la fundación del Ingenio San Isidro, en Campo Santo, que es el más antiguo del país.

La hacienda de Fernández Cornejo, cuya fecha de compra figura en 1774, estaba formada por tres secciones, una de las cuales se llamaba El Bordo. En esta región se conoce como “bordos” a los terrenos que costean los cursos de agua, es decir las riberas de los ríos, que suelen tener suelos muy fértiles y aptos para la agricultura.

Desaparecido Juan Adrián Fernández Cornejo, esta finca se adjudicó a su hija María Ignacia Cornejo, esposa de Lorenzo de Goyechea, y tal vez por éste la propiedad tomó el nombre de San Lorenzo de las Lanzas.

Años después, la heredad pasó a manos de una hija de éstos, Gabriela Goyechea Cornejo de Figueroa, quien posteriormente se la vende a una parienta llamada Magdalena Goyechea de Güemes, madre del general Martín Miguel de Güemes, el máximo prócer de Salta y, junto con San Martín, Belgrano y Pueyrredón, uno de más destacados héroes de la independencia.

Doña Magdalena fue titular de esta gran hacienda en la misma época en que su hijo Martín Miguel daba instrucción militar en estas tierras a los gauchos que lo seguían y con quienes formaría su ejército; en su honor, hoy, este departamento de la provincia lleva su nombre.

El abuelo de don Darío, llamado Darío Arias Velásquez -descendiente Hernando Arias Velasquez, encomendero, corregidor y maestre de campo-, era casado con Serafina Figueroa Figueroa, hija de Miguel Antonio Figueroa, quien en 1846 había comprado las tierras de El Bordo a la familia Güemes. Los Figueroa acrecentaron su fortuna con el comercio de mulas al Alto Perú.

A principios del siglo XX, una fracción del campo fue vendida a Olivier de Maglaive, un francés argelino que tuvo que ausentarse de la Argentina para participar de la Primera Guerra Mundial. En 1958, el doctor Dario Felipe Arias compró nuevamente esa fracción de la finca para unirla con los otros campos colindantes, que todavía pertenecen a la familia.

Con la colaboración de los arquitectos Javier Cruz y Ana María Iturrieta, y del ingeniero Guillermo Solá Figueroa, don Darío y su mujer Graziela Iturrieta realizaron una impecable labor de restauración. De los datos recabados, tanto históricos como arquitectónicos, surge la certeza de que la construcción de esta sala se llevó a cabo hace más de doscientos años.* Fuente: Yuyú Guzmán

Be Sociable, Share!
El Bordo, Gral. Güemes | Salta, Argentina | Teléfono +0054 9 387 5534 6942 | E-mail: reservas@estanciaelbordo.com | www.estanciaelbordo.com